Tuesday, October 13, 2009

COMPILADO DE ODIO CONTRA ANDRÉS CARNE DE RES





Por Catalina Alba


Una olla y unos primarios conocimientos de química, fueron suficientes para que Doña María de Chávez fabricara ese primer esmalte que daría inicio a su próspera empresa Jolie de Vogue.
Recursiva, luchadora y hasta el detestable adjetivo “guerrera”podrían definir a esta mujer, pero referirse a su obra como “la Marianística”, en reconocimiento al logro de convertir un garaje en un emporio, es tan pretencioso que ni ella misma lo permitiría.
Una lógica que parte de la sensatez que claramente no comparte el señor Andrés Carne de Res, quien a punta de martillar su historia del pobre hippie desadaptado que empezó su negocio con cuatro bancas y un asador, ahora porta orgulloso el título de ser el creador de “la Andresística”, llevando a la categoría de arte lo que cualquier colombiano está acostumbrado a hacer: empezar con las uñas un negocio y convertir tapas de gaseosa en panderetas.
No es de extrañarse que Andrés Jaramillo se crea un artista, si este pueblo indígena que tanto ha criticado a sus antepasados por dejarse descrestar con cascabeles y espejos por los españoles, es el mismo que alaba sus ceniceros hechos con latas de cerveza dobladas (me quedo con lo búhos hechos de latas que venden en la séptima) y que cataloga su negocio como el mejor rumbeadero de América.
Si solo se necesita una canción de Bonka y mucha chatarra para considerar un lugar como el mejor sitio de rumba de todo un continente, se podría concluir entonces que el pueblo colombiano se divierte muy barato, pero no; el costo de esta exótica diversión está muy por encima de lo que esperaría cualquiera, desde el estudiante cochoso que pide Costeña por que trae más contenido que sabor, hasta el ejecutivo de una multinacional que una vez al mes tiene que sacar la tarjeta dorada para costearle el desmadre a un grupo de irlandenses que vienen a levantar mulata.
Los precios de la carta de Andrés Carne de Res son tan aberrantes que hasta Julio Mario Santodomingo sonaría como un resentido social al comentar sobre ellos: “¿12 mil pesos por una arepa de choclo? Huy no, eso es para los del norte, esos comecarne, montavión”.
Sus defensores dirán con voz de Jaime Sánchez Cristo que están pagando por el valor agregado, por el ambiente, por la decoración, y es entonces cuando surge la pregunta: ¿Cuánto vale pues la totuma en la que creativamente me sirvieron este mojito de $30.000?
Si me van a cobrar un recipiente que no me puedo llevar y de donde sacan el estropajo, prefiero que me sirvan en un vaso de mermelada, aunque pensándolo bien, ese acto de recursividad significaría para Don Andrés $5.000 más.

“Cuando vas a “Andrés” (así a secas como dicen sus asiduos visitantes), no estás pagando por un lomo al trapo o unos patacones con queso costeño. Estás pagando por un show de entretenimiento único en Latinoamérica, ¿no entiendes eso?”
No, francamente no. Si es detestable tener a un trío de ancianos tocando boleros cliché mientras uno trata de comer en un restaurante típico, cómo puede ser entretenido tener a un grupo de payasos sacados de Pataclaun, haciéndole muecas a los comensales y pequeños sketches en los que miran y luego voltean la jeta representando el papel de novio indignado o de muñeca tímida coqueta.
¿Cómo puede ser divertido si con cada mordisco a ese chunchullo estás oprimiendo la tecla sumar en esa calculadora mental?
Nadie puede ser Travolta en la pista cuando en cada paso se siente el remordimiento de saber que con la tercera parte de la cuenta se podría hacer tremendo asado en la casa sin que los invitados tengan que salir con una mariposa de escarcha pintada en la cara, servicio agregado que la Andresística ofrece para el regocijo de los que aún no han salido del closet.
Tampoco tendrían que salir agitando un abanico o mostrando una mano de aluminio para demostrar que sí pagaron la cuenta y en la portería del edificio no los estarían esperando con un caldo de perejil para sacarles los últimos $4.000 pesos que les quedan para el resto del mes.

¿Cómo se puede disfrutar una salida cuando se está en Chía a las tres de la mañana y el conductor elegido está vomitando en un aguamanil con flores pintadas a mano?
Ese no es el show de entretenimiento que alguien quiere pagar.

Pero bueno, seamos objetivos. Andrés Jaramillo se ha puesto la mano en el corazón y en un acto de extrema generosidad ha traído a la capital la magia de su negocio, para que nadie tenga que contratar una van y se pueda largar a su casa cuando ya esté cansado de ver Don Efras y representantes de reinados departamentales sentadas en las piernas de su patrón.
Andrés es sin duda un visionario que se dio cuenta de que su clientela pedía a gritos un lugar con cuatro pisos para poder lanzarse del último, justo en el momento en el que les da por recrear el trillado Carnaval de Barranquilla para luego ver aparecer a Andrés con un micrófono y una corona de hojalata en la cabeza, saludando a personajes como Samuel Moreno o Ángela Patricia Janiot, que nos acompaña hoy.
Andrés también traerá a los capitalinos una lección de vida. Les enseñará que si van a llorar que sea de verdad; que si se van a deprimir los domingos que sea por una razón, por eso ofrecerá desayunos estos días y usted podrá probar el primer tamal de $45.000.
Por eso no queda más que decir: gracias maestro, gracias por pensar en todo, porque sabemos que llegó a Bogotá para quedarse. Con nuestra plata, nuestra cordura y con veinte toneladas de basura que le cedió Doña Juana.



Por Luis David Parra




Para qué más? qué puede haber más allá? Siempre que voy allá me encuentro con figurines de la farándula criolla emborrachándose y gastándose millonadas de dinero. La última vez que fui recuerdo muy bien la montonera de gente. No podía pasar al baño sin empujar, con la mayor alegría del mundo, a cuanto actor de Padres e Hijos se me atravezó por el camino. En una de esas empujadas, una linda chica se volteó para reclamarme y oh sorpresa. Lolita. La Zorrita. La Bisexual, pero siempre sensual Carla Giraldo. Qué linda. Qué borracha. Qué ternura. Qué bajeza.
Descubrí que allá en ese lugar uno puede llegar a ver a los figurines como realmente son. Iguales a todos nosotros pero con más plata. Igual de borrachos, de atravesados, de descarados, de ladrones. Y claro, por eso hay que pagar mucho más para entrar a ese lugar. Por eso hay que salir de Bogotá para disfrutarlo y parquear el carro a 2 km. de la entrada y cruzar un barrizal y superar 2 filas de gente bien que se atraviesa en la carretera y sufrir como nunca con los comentarios de la gente bien y pagar una cuenta increíble por un servicio normalito. Claro!! pero es que cómo no?
Me arriesgo a apostar que los que vieron el espectáculo del figurín Julio Nava, arrancándole la nariz con sus muelas a un cristiano mientras él defendía a su novia, pagarían por verlo de nuevo. Es que no era cualquier persona, era Julio Nava. Creo que ése es el valor agregado del lugar, sin duda.
Por ejemplo, imagínese a la señora de la foto, muy conocida ella, en Andrés. Por favor, cambie esos cuadros y esa pared blanca del fondo por la originalidad barroca de Andrés. Póngale si quiere el sombrero ridículo que le ponen a uno, el babero y demás. Ahora súmele algo de lo nuestro. La señora está "desmoñando" un poco de marihuana para armarse un "tales" o en su defecto, para utilizar una mini-pipa o una bala (mucho más discreto). Pagaría sin dudarlo los $20.000 de entrada sin nada consumible para ver ese espectáculo.
Si me van a ofrecer algo así, yo pago. Y me atravieso los 2 y hasta 4 km de barrizal y le hago 3 filas si es necesario. Arriesgo mi vida. Eso nunca se olvidaría. Ahora, como todos lo están haciendo, súmele el combo: Julio "el muerdenarices" Nava y Marta "la desmoñadora" Ramirez en un mismo escenario. En Andrés!!!
Debo admitir que he tenido buenos momentos allá. El mejor de todos fue cuando la empresa en la que trabajaba me invitó allá a comer y a tomar trago, me llevó y me trajo. Pero la verdad si lo hubiera hecho a cualquier otro lugar se lo hubiera agradecido de la misma manera porque todos los sitios son iguales, igual de malos, igual de caros, igual de crossovers, igual de boletas. Pero lo que es gratis nos gusta más, sea lo que sea. Si, soy una ceba, soy chibchombiano. Igual a ustedes, igual a los figurines, igual al presidente.
Pero, no es cierto? En todos esos chuzos no ponen vallenatos bien duro para que la hembra se entusiasme y se suba a bailar a la mesa? y acaso eso no desencadena que su macho se entusiasme también y pida la otra? la otra botella o la otra presa p'a que coma. Da igual.
En realidad estoy en completo desacuerdo con el tema. En lugar de embestir contra Andrés propongo que se hagan más Andrés en el país. Uno en tierra caliente para poder ver más figurines en tanga y alimentar mi morbo. Y poder descubrir que son igualitos a todos nosotros y sentirme uno de ellos al mismo tiempo. Y entender que Luis Eduardo "el mil caras" Arango también puede bailar el carrapicho en narizona y manga sisa. Qué lindo. Qué borracho. Qué ternura. Qué bajeza. Por los mismos $20.000, nada consumible.


Por Diego Pacheco

Mientras estaba comiendo un paquete de papas este domingo, recostado en mi cuarto, sin haber salido en todo el día, dando rienda suelta a todos los placeres que solo son aceptados socialmente en un domingo (me levanto, voy al baño, me levanto, voy a la cocina, duermo, me despierto, miro cualquier partido del deporte que se me venga en gana, convivo con “soledad” en medio de mi decadencia dominical). Pero en medio de la tarde no estoy invadido por la tranquilidad habitual de estos ratos de insano esparcimiento (esparcimiento de toda la podredumbre que quepa en estas cuatro paredes, claustrofobia en estado de coma); al contrario me desespera un tema en particular, uno de esos temas que adquieren toda su relevancia gracias al punto en que el cerebro comienza a deslizarse progresivamente hacia la zona inguinal y finalmente e increíblemente se deposita en su totalidad y le comienzo a encontrar sentido a todas las veces que me han repetido a lo largo de mi vida que “mi cerebro es una güeva” (como se pueden dar cuenta es mentira, a quién se le ocurre decir algo así, realmente me hubiera gustado que alguien lo hubiera dicho). Bueno, el punto es que el tema real es que me encuentro en esos momentos en que el desespero de no tener una “compañera” desde ya hace un prolongado tiempo, me ha llevado a tomar esas medidas desesperadas gracias a nuestro amiguito el “faKebook” y a recurrir a todas esas redes virtuales de amigos generadoras de una fantasía de suplantación del mundo real por uno en el que logramos ser todo lo que no alcanzamos en la inmediatez del mundo físico; bueno y pues prácticas más escatológicas que no voy a revelar porque esto es una simple excreción verbal, no un relato “gore”, eso se lo dejo a los escritores de verdad. En contraste con esta serie de caídas, fracasos, humillaciones públicas –y púbicas- desde hace un tiempo siento una atracción casi incontrolable por María, ¿te acuerdas de María? ¿Cuál María? ¡Ah sí, María la de La Piscina! ¡no seas tan pendejo! ¿por qué dijiste eso acá? ¡la amiga de Santiago! ¡Ah Santiago! ¡pero claro! ¡esa era la respuesta! Si él es el mejor amigo pues me puede dar la respuesta para saber cómo accedo a esa mujer inalcanzable; ¡ustedes no entienden nada! María es una alta ejecutiva de una multinacional (pero en el fondo ella está enamorada de mí... muy en el fondo). Pero ahora tengo un problema peor: tener que dirigirme a Santiago.

Les voy a adelantar un poco quién es Santiago. Santiago viene de una familia tradicional bogotana, de esas familias que se jactan de su acervo cultural y del feeling artístico que siempre ha recorrido su sangre azul petróleo, y pues inevitablemente y para desgracia de los que lo rodeamos y hemos visto su éxito en la literatura, él ha estado rodeado toda su vida de este ambiente tan propicio para el desarrollo infantil, bla, bla, bla. Para los que les gusta la literatura me imagino será una incógnita llegar a la razón del porqué de su repentino éxito; bueno, pues digamos que esa sangre azul petróleo no fluye sola, no hace fluir ese talento como solo un producto del esfuerzo que da sus frutos tocando puertas, sino que pues cuando tus amigos de barrio son los hijos del doctor Pastrana, del doctor Santos, del doctor López creces y tus proyectos van encaminados a acceder a consulados y embajadas y pues es más fácil abrir las puertas gracias a tu “talento”.

Como para resumir la hora fatídica –es increíble que ahora sea más preocupante hablar con mi amigo que el dilema de acceder a la honorable damisela-, todo empezó con el protocolo habitual, un exceso de cordialidad obligada y lo necesario para no permitir que la eminencia me embolatara mi objetivo contándome lo crucial que considera que la literatura se modernice y haga una simbiosis con el séptimo arte. Con una sagacidad que ni siquiera yo mismo logro entender comencé a hacer breves paréntesis relacionados con “mi” María y obviamente todo se volvió un solo paréntesis. En medio de mi ingenuidad habitual todavía tengo la leve sospecha de que Santiago, que es más hábil hablando que escribiendo, me recomendó el sitio con una malevolencia que sería incapaz de plasmar sobre un papel, puesto que buscó en su taxonomía mental de lugares exclusivos el más rebuscado y fuera de mi alcance por muchas razones: “Andrés Carne de Res”.

Creo que lo primero que pasó cuando escupió sobre la bocina esa frase -tal vez debido al efecto de somnolencia de su retórica intelectual previa- fue un jalonazo a una regresión a mi infancia cuando corría por las calles polvorientas de un barrio popular de la periferia sur-oriental de Bogotá y mis amigos eran los hijos de un carnicero que le había puesto a su negocio un nombre con ese curioso divertimento lexical, pero por lo visto alguien realmente sagaz le había usurpado su creación comercial. Pero rápidamente regresé al mundo real; el supuestamente famoso lugar se encontraba en Chía. Nuevamente mi mente se desplazó de los ruidos que escuchaba del otro lado de la línea y me imaginé tomando una flota y comiendo las sobras de las papas que engullía en mi cautiverio dominical con mi futura amada... mmm... sonaba gracioso pero mi objetivo no era jugarle una broma. Ya desde ahí comencé a dudar de su ímpetu al afirmar que era el mejor restaurante-bar de Colombia, y las dudas se fortalecían cuando me comentaba que su testigo era un miembro de la Embajada de Israel que además era un íntimo amigo personal; ahora me sentía acorralado en la Franja de Gaza de Cundinamarca. También me contó que se recibían diplomas si eras amigo de
Andrés y hacías todos los méritos para caerle bien, bueno eso no está tan mal si tenemos en cuenta que pues es el proceso lógico para conseguir tus logros en Colombia; curiosamente Santiago me hizo mucho énfasis en ese aspecto ya como consejero personal: ¡si sigues con esa actitud no vas a lograr nunca nada en la vida! Pero pues yo no quería un reconocimiento por mi popularidad, creo que en este momento mis objetivos en la vida se reducían a querer colgar el teléfono.

Llegamos a la música. Era un aspecto que me interesaba bastante a estas alturas de la conversación, porque podía darle un giro y volver a generarme un interés: ¡Lo mejor es la combinación de excelente comida con la mejor rumba! ¡la mejor música colombiana! ¡los mejores artistas del país! es decir, ¡lo mejor que ha pasado en Colombia después de la Selección de Fútbol!: El Tropipop. Sin palabras, una vez más Santiago me había apaleado; ya me encontraba en la lona escupiendo sangre por medio de mi protector bucal. Pero no contento Santiago sacó el paramilitar que tiene en su corazoncito y descuartizó mi cadáver: ahora me describía la decoración del lugar, la gran cantidad de personal a tu disposición, las personalidades de la sociedad colombiana que frecuentaban el lugar. Mi cerebro huérfano de oxígeno germinó unas imágenes terribles; este señor tuvo la capacidad de provocar mis peores pesadillas con el sadismo de ni siquiera dejarme ir a dormir: soñé estar en El Mercado de las Pulgas, desesperado por el tumulto como siempre, pero ahora tenía que escabullirme entre los políticos, el presidente, las reinas, los hijos pródigos de García Márquez, la farándula, mientras negociaban con los comandantes de las Autodefensas en cada quiosco.

Ya en este momento mi idea inicial que era lograr un contacto por lo menos real con un amor platónico se había ido al piso. Ahora además de tener información de un campo de concentración en Chía llamado Andrés Carne de Res, en el que no solo me van a torturar sino a hurtarme todo el dinero con el que cuente, ya estaba comenzando a odiar a María por llevarme a esta escena de “Hostal” ya no en Europa Oriental sino en la sabana cundiboyacense. Ah y en cuanto a Santiago... lo tuve que mandar a comer mierda... ¡y eres el peor escritor de Colombia! ¡Hijo de puta!

Y por fin pude colgar.


Por Nicolás Nieto

El otro día por pura casualidad me topé con la conversación de un par de personajes bastante... típicos convencidos, básicos, monotemáticos, vulnerables, tolerantes y burbujeantes (Esos que no han salido de sus burbujas). La verdad el tema que trataban es algo que me apasiona que me hace erizar y por lo mismo, me pusé atento a todas esas palabras que decidieron combinar tan inteligente y perspicazmente.

Mujer: Oye, ¿cierto que ya no hay a dónde ir de rumba?

Hombre: Sí, sólo Andrés y no más...

Mujer: Andrés es lo único que se salva y de resto le toca a uno buscar cuando está en Miami o simplemente quedarse en la casita...

Como éstos, hay muchos que piensan igual, que siempre tienen en su cabeza como mejor plan entre amigos, preparar un 'Lomo al Trapo'. Pero bien, volviendo al tema, estos personajillos piensan que esa plaza con ínfulas del oeste y de lo más Kitsch entre lo Kitsch es el centro del mundo, así no sea ni el de Chía y siguen empeñados en verlo como una fórmula infalible de descreste, donde la música de buseta o de canal de videos de señal satelital, antes parábolica fracasada, es la banda sonora de cada noche.

Viene un familiar del exterior, lo llevan ahí. Viene un familiar de Boyacá, lo llevan ahí. Viene un cliente importante, lo llevan ahí. Viene un cantante, lo llevan ahí. Al parecer ese es el lugar de orgullo de los colombianos porque hasta los de otras ciudades añoran una noche de rumba allí y cuando vienen a Bogotá deciden siempre desplazarse hasta ahí para invertir su tiempo y en muchos casos esa 'sudada plata'.
Pero bien, Andrés como suelen llamarlo, omitiendo el 'Carne de Res' es lo 'In' tiene 'Flow', allí va la gente bonita, ponen los éxitos de emisoras como La Mega, y ayuda a que las neuronas no se desgasten ya que no hay que pensar, si se trata de llevar a alguien a algún lado pues no le des vueltas, llévalo a Andrés y continúa alimentando el monotema.

Andrés, Andrés, Andrés, es que hasta el nombre carece de originalidad pero me parece peor saber que aún hay tarados menos originales que aseguran e insisten que ese es el mejor lugar de la ciudad aunque no queda en la ciudad. No soporto que le hagan tanta propaganda, que se celebren las fiestas empresariales de fin de año ahí. No tolero ver tantos álbumes de fotos en Facebook con más de 66 fotos de puro Andrés y las viejas con sus coronitas de reinas soplando un ponqué.

Andrés, Andrés, Andrés, Andrés, Andrés, Andrés, Andrés, Andrés, Andrés, Andrés, Andrés, Andrés, Andrés, Andrés, Andrés, Andrés, Andrés, Andrés, Andrés, Andrés. Cuánto tiempo nos falta para poner los cimientos, los ladrillos, la tubería, la electricidad, el gas, las estructuras de ese lugar 'utópico'que algún día desplazará la cloaca de los caballitos de polo junto con sus jugadores que sólo sirven para 'adornar' esas también poco originales camisas.
Espero con ansias que lleguen esas 24 horas de inauguración, que todo un equipo de demolición vaya hasta Chía y haga su mejor trabajo y dejen ese 'fuerte' vaquero más molido que una carne de ternera de $7051 de Carulla de la Calle 70 con 10. Igualmente espero que le ocurra lo mismo a ese que piensan montar en la 'Zona Rosa' porque es insoportable que las cacofonías de un Silvestre Dangond, un Fonseca, un Celedón o una Shakira se sigan extendiendo a través de ondas turbias que se estrellan contra palitos de madera, velitas, muñequitos coloquiales de antaño, tipejos disfrazados, traquetos que odian lo incógnito, retardados gerentes de cuanta vaina se pueda, protagonistas de novela, empleadas que buscan ascenso, provincianos turistiando, provincianos residentes, turistas engañados y timados, prepagos insolentes, miles de réplicas de grupillos 90210 y millones de Ponchos Renterías. Por mi fuera tomaría ya mismo el curso de demolición y hasta haría un MBA en el mismo para contribuirle a mi falta de tolerancia porque así, los que lean ésto me vayan a escribir: “Pues no vaya a allá” “Nadie lo obliga” Dejenme decirles que por alguna extraña razón o por alguna nada extraña siempre termino sentado, por lo menos cerca de fin de año, en una de esas mesitas con un mesero o mesera caribonito(a) pidiéndole más trago al compás de vulgaridades como 'Que bonita es esta vida' mientras me lo niegan rotundamente haciendome sentir como el más borracho ce los borrachos argumentándome que sólo tengo derecho a un cuartico de aguardiente, un patacón, tres pedazos de carne asada, un chorizo y si acaso a chimichurri pero compartido con otros degenerados resentidos que se sentarían conmigo.

Friday, October 02, 2009

GUÍA DIDÁCTICA PARA SER UN MEQUETREFE.


Para empezar definamos al Mequetrefe. Según La Real Academia de La Lengua es: Hombre entremetido, bullicioso y de poco provecho. Claro, estoy de acuerdo con tan prestigiosa entidad.
Sentía la necesidad de hablar de Mequetrefes porque me he dado cuenta que vivo en el 'Mundo Mequetrefe'. Aquí donde estoy todos son sapos, gritones, altaneros y estúpidos y si no logro desglosarlos y entenderlos, seguro estaré en líos conmigo mismo. A lo mejor soy un Mequetrefe también pero tengo que realizar una guía porque eso de ser Mequetrefe debe ser tomado con toda seriedad.

Para ser Mequetrefe hay que ser convencido, arriesgado, seguro de si mismo, eso es muy importante, tenerse confianza.

Para ser Mequetrefe hay que entender el mundo a la mitad.

Un Mequetrefe original adorna todo lo que dice y siempre llevará una sonrisa que proyecte éxito y por supuesto, convencimiento.

El Mequetrefe por naturaleza cree en su belleza y la exalta así carezca de ella.

Un Mequetrefe jamás le huye a la popularidad y hará lo que sea para tenerla de su lado.

El Mequetrefe Mequetrefe debe ser un experto lame-suelas, debe reírse de todo lo que digan sus superiores y causar empatía entre la sociedad que más aclame.

Para lograr la distinción de Mequetrefe es primordial seguir las normas de afiliación y nunca jamás, cruzar hacia los terrenos de la originalidad.

Ser Mequetrefe es un alto honor, un grado destacado, un paso más allá de la idiotez.

El Mequetrefe integral se caracteriza por no pasar desapercibido, por ser una persona que maneja al derecho y al revés la danza, todo con el fin de satisfacer y deleitar al sexo opuesto.

Un Mequetrefe jamás andaría con sus andrajos descompuestos, sus ropas siempre van bien puestas, limpias y perfectamente combinadas.

El Mequetrefe auténtico siempre estará dispuesto a complacer a su público, a su plaza de burlesque, a sus más arraigados seguidores.

El Mequetrefe es asertivo, nunca falla y está atento a todos los requerimientos que la sociedad solicite.

Un Mequetrefe odia la timidez, por lo contrario, es entrador, demasiado elocuente y tiene muchos consejos en cuanto a cómo cazar un espécimen del sexo opuesto.

El Mequetrefe de por si, es audaz y siempre logra lo que quiere, no le importan los demás y siempre tendrá como ídolos a otros Mequetrefes.

Espero que esta guía les sirva de algo porque ser Mequetrefe requiere de agallas, de entrenamiento y sobre todo, de mucho convencimiento.

Aunque a decir verdad, por mi, todos los Mequetrefes pueden irse a la mismísima mierda. Los quiero.

Thursday, September 24, 2009

Muerto.

Cada dos semanas alguien que no conozco me llama a la oficina para ofrecerme un futuro más tranquilo y prometedor. "Don tatatata habla con tal de tal sitio, quisiera que me regalara tantos minuticos de su tiempo, sabemos que debe estar muy ocupado pero seguro le va a interesar". Por lo general todos quieren quitarme plata (plata que no tengo) para que cuando me muera, otros se puedan saciar con ella pero en cambio a mi si nadie me ofrece un plan en el que alguien se muera y yo me vuelva millonario al instante. El otro día la asesora de un banco me dijo:"Este préstamo tiene de bueno que si usted -dios no lo quiera- se llega a morir, a nadie de su familia le toca pagar la deuda". Todos los beneficios que llegan a mi son para cuando esté muerto, ¿será que tengo cara de muerto? Yo creo más bien que huelo a muerto. Aunque no voy a ser mentiroso, muchas veces me he sentido tentado por quedar como un héroe familiar y asegurarles a los míos a esos que tanto quiero, un futuro más esperanzador pero luego aterrizo, y pienso que si voy a estafarme a mi mismo, es preferible que sea en esta vida en la que la mayoría de vendedores que buscan ocupar el cuadro a la entrada de una empresa, creen que soy un muerto viviente.

Wednesday, September 02, 2009

MIEDOSO!


Nuestro circulo es un drama. Nuestros actos un teatro. Vivimos en pro de los demás para una autosatisfacción que cada día se asemeja más a una larga sesión de masturbación. Seguimos con la errada idea de que estirando el cuello vamos a llegar muy lejos, que hablando más nos van a tener en cuenta, que teniendo más seremos poderosos. Nuestros cerebros vienen equipados con lo básico y eso hace y comprueba que aún le creamos a la 'moral', a ese termino inventado por humanos para nivelar lo que violamos día a día en los parámetros de la rectitud, 'la integridad' y todas esas palabrillas que se hicieron para hacernos sentir mal como la tan martillada 'responsabilidad'. En cuanto a los 'principios' sólo conozco los que están comenzando un libro, una película o una carretera y los que dan antes del almuerzo. La gente quiere justificar su moralidad con la 'solidaridad' pero en realidad todo ese afecto social hace parte del drama que se inspira en la mentira grupal, en la farsa interiorizada que tenemos como seres 'individuales' que piden a gritos aprobación en los otros seres 'individuales'.
El espejo es una pequeña muestra del miedo que tenemos a ser individuales, pues ese es el corrector de imagen, el que nos dicta cómo salir para ser recibidos en alfombra roja o no, por los transeúntes sociales. Saludamos a los que no queremos saludar, nos da miedo quitarle el saludo a los que no queremos saludar porque dicen por ahí:'Uno no sabe si le toca encontrarse con esa persona más adelante'. Que partida de miedosos somos. Nos tragamos la boca cada vez que queremos decir algo políticamente incorrecto, nos da miedo mostrar lo que somos, escuchar lo que queremos, cagar en los sitios públicos porque podemos ser condenados por el fétido olor que tristemente huele igual en todos los casos, ya sean: chinos, árabes, ingleses, colombianos, ecuatorianos, mujeres, hombres, transvesties.

Por qué será que nuestro presidente no manda a comer mierda al reiterativo presidente de Venezuela y a la fotocopia de Ecuador. Por qué nos genera tanto temor negar la propina 'voluntaria'. Por qué nos da pena enumerar a cuanta vieja o en el caso de las viejas, a cuanto man buenón se quieren follar. Por qué tanta pleitesía con los jefes en vez de rendirsela a los que más queremos. Por qué tanta alabanza a los extranjeros. Por qué todos piensan que un mejor futuro se encuentra fuera de este territorio. Por qué nos acobardamos cuando un banco que nos promete cosas como 'Adelante''Porque todo puede ser mejor' 'Te Entendemos' nos dice que si no le pagamos a tiempo, nos dañarán la vida crediticia y nos quitarán todo.

Me da más miedo seguir teniendo esos miedos de juguete que entorpecen la expresión, la inteligencia, la sencillez y que día a día generan más miedosos, duplican más mentirosos, extorsionistas, puritanos, exitosos, políticos, religiosos aficionados, bailarines por popularidad, cantantes de fiesta de apartamento, fogateros y junkies de telenovela.

Recomiendo empezar a asustarse por asustarse con tantas banalidades y tomarse fondo blanco un cuarto de tequila que nos queme la garganta y nos deje mudos cuando le tengamos miedo a otra estupidez like that.

Wednesday, June 24, 2009

UNPLUGGED

Hace tiempos que no veo noticias, preferí reemplazarlas por los repetidísimos videos de VH1.Igualmente hace mucho que no sé la hora, el reloj se dañó inesperadamente, lo lleve a distintos lugares para ver si tenía algún arreglo pero de un lado me mandaban al otro y al otro y al otro, así que decidí no volver a saber la hora. Hablo con personas que me dicen a todo que Sí y me aseguran que ese Sí es un verdadero Sí pero todo lo que me demuestran es que ese Sí es un rotundo No. Ya hasta me cuestionan las personas con las que trabajo, creen que estoy ido, que algo me pasa, que soy un vago refunfuñón, bueno al parecer a eso le han atinado, que soy un vago no políticamente correcto. Ya ni siquiera me importa la comida, ahora ingiero lo más práctico, lo que esté a la mano y ya, en cuanto a restaurantes repito y repito, ya no me intereso por darle novedades a mi paladar, a este último ya no le hago caso, ya me es indiferente. La vesícula se me esfumó, se fue porque yo le hacía mucho daño al comer y beber desmedidamente -cosa que disfruto hasta con la piel pelada de mi pervertida alma-.
Creo que el balance general de mi vida, se resume en una desconexión, de seguro, ésto a usted no tiene ni debe importarle, es más, es perfecto si quita sus ojos ya de aquí y exclama: '¡que estupidez de blog!'Pero si sigue leyendo esta redacción no planeada pero muy planeada me importa un bledo de mentiras.
Íbamos en que ando desconectado, al parecer mi cerebro está funcionando a medias y mi intuición se pudrió por falta de uso por eso si usted es de los que conoce un proveedor de intuición, dígale que estoy necesitando y que no tengo con qué pagarle pero que si me suministra un poco de intuición, se lo agradeceré por siempre, puede que 'el siempre' me dure hasta dentro de una hora o hasta mañana, eso quién va a saberlo.

Tuesday, May 19, 2009

El Fracaso Necesario.

Siempre que me pongo a mirar detalladamente mis relaciones interpersonales llego a la misma conclusión: 'Fracaso'. Aunque a veces creo que ese fracaso es algo que yo mismo he perseguido tal vez porque me he dado cuenta que casi todos somos un fiasco intentando convencer a los demás que somos como los demás. A diario veo, cómo todos intentan asomar sus cabecitas para brillar y rechinar y así conseguir ser esas tan anunciadas y predestinadas personas exitosas desde el colegio y la universidad.
Por lo general pienso que la simpatía a la fuerza es frustrante, eso de hacer voces y adoptar jergas ordinarias de esas que se multiplican por afiliación es una basura, lo mismo creo de las modas para poder hacer parte de la popularidad barata, también de los inadaptados que van en contra de la corriente como ese que usted se imagina que soy yo al leer estas gratuitas y vacías letras de inconformismo e intolerancia.
Pero bueno, de todas formas, yo hago mi mayor esfuerzo por mantener un cierto equilibrio y una cierta 'armonía' con la popularidad, con esa nata necesidad de afiliación que todos llevamos por dentro. Una cosa que me da pereza y que recomiendo como terapia es no saludar al que a uno le cae mal, es satisfactorio hacerlo, voltearle la cara a esos bastardos que nos saben mal, resulta casi una experiencia religiosa. Ja.
Igual, el fracaso es inminente pero que bueno ser un fracasado en las relaciones fracasadas, prefiero mil veces al que es consecuente con sus odios y rencores que al político, lagarto, amigo de todos que al primer momento que pueda morder al de al lado para sobrevivir, lo hará. Entonces concluyo que llevar una serie de fracasos en las relaciones sociales puede ser gratificante, por lo menos con uno mismo y nadie más que usted se va a querer como usted y obviamente, respetar tanto como usted.

Tuesday, February 24, 2009

Deje de ser tan paranóico con sus emociones.

Cerebro en desconcierto, hígado a medio podrir, conclusiones inconclusas. Cabeza despedazada, mente mórbida y criminal. Así puede comenzar uno de mis días, mis días que son un devenir. Pienso en lo que no hice, en lo que no quiero volver a ser. Pienso y me dan ganas de hacer otra vez lo que hice mal y nunca volver a hacer lo que hice bien. Esos son mis días, seguramente como los suyos en algún momento, aunque los míos pueden llegar a ser más extremistas porque a veces se me olvida ponerle freno a las emociones pero ahí es donde me pregunto para qué las emociones si me va a tocar contenerlas, no me gusta contenerlas o más bien no puedo contenerlas.Las emociones se hicieron para emocionarse, para hablar duro, para no disimular, para no escatimar en ser animal. Yo quiero ser ese animal que soy pero no puedo serlo por culpa mía.Creo que a veces me trago enteras todas esas idioteces que defecan por la boca algunos chicos trendy que de trendy sólo tienen lo trendy porque más trendy que trendy es mi trendy aunque de trendy no tengo nada, only the trendy. Me parece que estamos a tiempo de emocionarnos, de despelucar ese corazón y de ponerlo a correr y empezar así a hacer cosas de forma espontánea porque de lo contrario se nos va podrir todo.